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domingo, 11 de noviembre de 2012

Artículo VII

Se ha hecho justicia


Esta semana ha saltado la noticia a las principales portadas de los periódicos de tirada nacional. El Tribunal Constitucional avala el matrimonio entre personas del mismo sexo con 8 votos a favor y 3 en contra.
La reforma del Código Civil entró en vigor en julio del 2005. Poco tiempo después, hace siete años, el PP presentó un recurso de inconstitucionalidad que prohibía este tipo de matrimonios.
Afortunadamente el dictador está enterrado en el Valle de los Caídos y la democracia está implantada en España desde el 78. Mucho ha llovido desde entonces, el país salió del profundo letargo en el que estaba sumido y los primeros rayos de luz aparecieron en el horizonte.
Con el aval del TC se garantiza que el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo. No se trata de que unos sean gays, otras lesbianas, otros bisexuales o transexuales. Fundamentalmente, se trata de igualdad de derechos. De lucha contra años de represión y la aparición del carro de la Victoria. La ansiada Libertad. De nada sirve poner etiquetas a la gente, para eso ya están las grandes marcas. Ante todo, se es persona.
Todavía queda mucho por hacer. La férrea moral tradicional sigue estando ahí. Se debería acabar con los estereotipos donde la reivindicación da paso al exhibicionismo. Me estoy refiriendo al llamado “día del orgullo” donde una parte de los manifestantes van con sus familiares, amigos, hijos, llevando una marcha tranquila, mientras la otra, la más transgresora, va montada en carrozas haciendo alarde de algo que todavía un servidor no ha llegado a entender. Aunque como dicen, para gustos, colores.
No se olviden que está el homosexual médico, periodista, abogado, profesor… y que todos ellos han contribuido a crear una sociedad mejor. Una sociedad donde debería primar la educación, el respeto y la tolerancia. Por mi parte, cuentan con mi aprobación a considerarse moral y legalmente matrimonio y por supuesto, que puedan adoptar. ¿Qué problema hay? Ninguno. Dar amor y el calor del hogar a una criatura. Lo que es capaz de hacer una simple palabra como “matrimonio”… Y es que, toda manifestación de amor debería estar aprobada universalmente.

Josep Camacho Vila





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